Girona es una ciudad llena de magia e historia, donde cada rincón esconde una belleza inconfundible. El Barri Vell es el corazón palpitante de esta ciudad, un lugar donde el pasado se funde con el presente, donde el legado histórico converge con la vitalidad de la gastronomía local, rodeado por las antiguas murallas que aún protegen su esencia.
Si estás planeando tu visita, te proponemos 10 actividades que harán que te enamores de Girona desde el primer momento.
1. Pasea por el Barri Vell
Girona no se puede entender sin el Barri Vell y sus callejuelas estrechas y empedradas cargadas de historias de siglos pasados. No en vano ha sido el núcleo histórico de la ciudad desde tiempos inmemoriales, cuando los íberos o los romanos se establecieron en la ciudad o, posteriormente, cuando se construyó el recinto fortificado de la Força Vella, núcleo de la Girona antigua.
Esta vitalidad sigue muy viva y, paseando por sus rincones sinuosos, te sorprenderá la combinación de monumentos y edificios históricos con tiendas, cafeterías y restaurantes que dotan de un ambiente mágico a uno de los núcleos medievales mejor conservados de Cataluña.
Déjate perder por este laberinto de callejones y disfruta de la atmósfera de la ciudad.
2. Visita la Catedral de Girona
Con su monumental escalinata (que fue el escenario de una de las escenas más icónicas de la serie Juego de Tronos), la Catedral de Girona domina el horizonte de la ciudad con su grandeza arquitectónica: cuenta con la nave gótica más ancha del mundo (y la segunda de cualquier estilo después de la Basílica de San Pedro del Vaticano). Situada en pleno Barri Vell, seguro que recordarás para siempre la impresión de descubrirla de repente, emergiendo majestuosa entre sus callejones.
Una vez dentro, quedarás boquiabierto tanto por su grandiosidad como por su tranquilidad interior, que invita a la reflexión y la contemplación. Entre sus reliquias más famosas destacan el Tapiz de la Creación (siglos XI-XII), los sarcófagos paleocristianos (siglo IV) o el libro del Beato (siglo X).
3. Cruza el Puente Eiffel
Entre los diversos puentes que atraviesan el río Onyar, el Puente Eiffel (o Puente de Hierro, para los locales) es seguramente el más icónico: sin duda, la fotografía más tomada por los visitantes es la de sus barandillas rojas enmarcando las casas del Onyar, la Catedral y la basílica de San Félix.
Diseñado por el mismo Gustave Eiffel antes de construir su famosa torre parisina, este puente es un ejemplo destacado de la arquitectura metálica del siglo XIX. Este puente de apariencia moderna, que contrasta con los edificios históricos del entorno, se ha convertido en un símbolo de unión entre el pasado y el presente de la ciudad: un punto de conexión entre el centro histórico y el moderno que se encuentran a cada orilla del Onyar.
4. Caminata por las Murallas de Girona
No hay mejor vista panorámica de la ciudad que la que ofrece una caminata por las antiguas murallas de Girona. Este sistema de fortificaciones, que data del siglo I a.C. (el primer recinto amurallado, con ampliaciones y modificaciones que se extendieron hasta el siglo XIV, momento de consolidación estratégica de la ciudad), está lleno de torres de vigilancia, escaleras y puntos de observación que sirven como miradores privilegiados de Girona y sus alrededores.
La posición de las murallas es tan privilegiada que, en días claros, las vistas se extienden desde los tejados del Barri Vell hasta las montañas de los Pirineos. Además, su recorrido circular te permite ver de primera mano los lugares más emblemáticos de Girona, como la Catedral o el monasterio de San Pedro de Galligants. En definitiva, un paseo ideal para conectar con la historia y la naturaleza de la ciudad.
5. Visita los Baños Árabes
Escondidos dentro del Barri Vell se encuentran los Baños Árabes, un tesoro arquitectónico de inspiración romana. Este lugar, lleno de calma y misticismo, te transportará a una época en la que el agua era el elemento central del bienestar y la purificación. A pesar de lo que pueda sugerir su nombre, los Baños Árabes no fueron construidos por la cultura árabe, sino por los cristianos del siglo XII, inspirados en los baños públicos romanos y árabes. Su estilo arquitectónico, no obstante, evoca claramente las influencias islámicas, de ahí su nombre.
Los Baños Árabes se utilizaron hasta el siglo XV como baños públicos. Tras ser abandonados, pasaron a formar parte del espacio privado de un convento hasta que fueron restaurados y abiertos al público en el siglo XX.
Los Baños Árabes son un lugar emblemático de Girona tanto por su historia como por su belleza arquitectónica. Visitarlos es hacer un viaje en el tiempo, imaginando la vida de las personas que acudían para relajarse y socializar, y disfrutar de uno de los espacios más fascinantes de la ciudad. Hoy en día, son una parada obligatoria para cualquiera que quiera descubrir el rico patrimonio cultural de Girona.
6. Admira las Casas del Onyar
Si el río Onyar vertebra Girona, las Casas del Onyar forman parte intrínseca de esa columna vertebral. Situadas en ambas orillas del río, estas casas de colores vivos y variados parecen suspendidas sobre el agua, creando una imagen única que se ha convertido en una postal de la ciudad. Con sus fachadas pintadas en tonos ocres, rojos, amarillos y naranjas, las casas forman una composición vibrante que refleja el alma mediterránea de Girona.
Estas casas datan de diferentes períodos, pero fueron construidas principalmente a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Antiguamente, las familias que vivían aquí eran comerciantes, artesanos y trabajadores relacionados con el río. Con el paso del tiempo, las casas fueron adquiriendo un carácter único con sus pequeños balcones y ventanas que, de vez en cuando, ofrecen una rendija de vida doméstica entre la arquitectura histórica.
El río Onyar no solo da vida a estas casas con sus reflejos brillantes en el agua, sino que también las separa del Barri Vell, situado en una orilla, y de la parte más moderna de la ciudad, en la otra. Los diferentes puentes que cruzan el río, como el Puente de Piedra o el Puente Eiffel, ofrecen vistas espectaculares de estas fachadas, convirtiéndolas en un punto de parada para visitantes y fotógrafos.
En el centro de esta panorámica, sobresale la majestuosa Catedral de Girona, que desde su posición elevada parece proteger estas casas que se alzan sobre el Onyar. Esta convivencia entre la naturaleza del río y la arquitectura urbana crea una armonía que define el carácter de Girona.
Las Casas del Onyar no solo son bellas a la vista, sino que representan la esencia histórica y cultural de Girona, fusionando el pasado y el presente en una escena que se renueva cada día con la luz cambiante del sol sobre sus fachadas coloridas.
7. Descansa en los Jardines de los Alemanes
Los Jardines de los Alemanes de Girona son un oasis de calma e historia situado en uno de los puntos más altos del Barri Vell, justo al lado de la muralla medieval. Este espacio verde recibe su nombre por la presencia de un destacamento de soldados alemanes que defendieron Girona durante la Guerra de la Independencia, a principios del siglo XIX.
Situados sobre el antiguo baluarte de San Domingo, los jardines están rodeados de vestigios históricos y ofrecen unas vistas impresionantes de la ciudad, con la catedral al fondo y el valle que se abre más allá. Además de su importancia histórica, los jardines son conocidos por su vegetación exuberante, con árboles frondosos, escaleras que trepan por la muralla y rincones tranquilos que invitan a la reflexión y al descanso.
Su diseño, que combina naturaleza y arquitectura, crea un espacio donde se puede disfrutar tanto de la frescura de las plantas como del patrimonio monumental que rodea este rincón. Paseando por estos jardines, se pueden encontrar fragmentos de la muralla carolingia y zonas de descanso desde donde contemplar el paisaje de Girona en silencio, lejos del bullicio de la ciudad.
Los Jardines de los Alemanes son un lugar perfecto para quienes quieren perderse en la historia, disfrutar de la naturaleza y, al mismo tiempo, tener un momento de tranquilidad mientras recorren la Girona más medieval y auténtica. Sus caminos y escaleras serpenteantes hacen de este jardín uno de los secretos mejor guardados del Barri Vell, donde cada rincón explica una parte de la historia de la ciudad.
8. Visita el Museo de Historia de los Judíos
El Museo de Historia de los Judíos de Girona es uno de los centros culturales más importantes de la ciudad, dedicado a preservar y explicar el rico legado de la comunidad judía que habitó Girona durante la Edad Media. Situado en el corazón del Call Judío, uno de los barrios judíos mejor conservados de Europa, el museo ofrece un viaje fascinante a través de la historia de los judíos catalanes, con una atención especial a la comunidad que prosperó en Girona hasta su expulsión en el año 1492.
El museo se encuentra en un edificio antiguo que antiguamente fue la sede de una de las sinagogas de la ciudad, lo que añade un valor histórico especial a la experiencia. A través de sus salas, el visitante puede descubrir cómo vivían los judíos en Girona, cómo se relacionaban con el resto de la población y cuál fue su contribución a la cultura, la ciencia y la sociedad de la época. El museo también explora el legado intelectual y cultural de los judíos gerundenses, incluyendo figuras destacadas como el famoso cabalista Moisés ben Nahmán (también conocido como Nahmánides), que vivió en Girona y fue una figura clave del pensamiento judío medieval.
El Museo de Historia de los Judíos es más que una exposición sobre el pasado; es un espacio de reflexión sobre la diversidad cultural y religiosa que marcó la historia de Girona y Cataluña. Ofrece una mirada íntima a una comunidad que fue parte fundamental del tejido social de la ciudad durante siglos, y que dejó una huella que aún hoy se puede sentir en las calles del Call Judío.
9. Prueba la gastronomía y los vinos locales
La gastronomía de Girona es un reflejo vibrante de su cultura y tradiciones, marcada por la frescura de los productos locales y la diversidad de sabores. La posición estratégica de la ciudad (a medio camino entre los Pirineos y la Costa Brava) la ha convertido en un destino gastronómico importante en Cataluña, con una oferta que abarca tanto la cocina tradicional como la innovadora.
Desde restaurantes de alta cocina hasta tabernas populares, la gastronomía de la ciudad es un ejemplo paradigmático de la cocina mediterránea: productos frescos y de calidad, recetas tradicionales y cocina de vanguardia que bebe de esta tradición tan arraigada.
Y si eres de los que visitan los mercados locales, en Girona disfrutarás del Mercado del León (un mercado cubierto que abre cada día de lunes a sábado) y de los que se celebran en los diferentes barrios de la ciudad. La proximidad de tierras fértiles y del mar Mediterráneo garantiza que los ingredientes sean de primera calidad: auténticas joyas entre las que encontrarás todo tipo de verduras, frutas, carnes y pescados de la región.
Mención aparte merece el vino, un elemento imprescindible en la gastronomía gerundense y que tiene un papel cada vez más importante en la restauración de Girona. La oferta de bares y restaurantes con una amplia selección vinícola es muy grande, tanto si quieres simplemente tomar una copa como acompañar una buena comida. La región del Empordà es una de las más conocidas por su proximidad, aunque también encontrarás referencias del resto de Cataluña y de otras partes del mundo.
10. Pasea por la Devesa
La Devesa es uno de los parques y espacios verdes más emblemáticos de Girona, situado cerca del centro de la ciudad. Con una extensión de más de 40 hectáreas, es uno de los pulmones verdes más grandes de Cataluña y un lugar de encuentro tanto para los habitantes de la ciudad como para los visitantes.
Originalmente, era una zona de cultivo que con el tiempo se transformó en un espacio de ocio y naturaleza. A lo largo de los años, ha sido un lugar importante para la comunidad gerundense, con una gran variedad de actividades y eventos. Conocido por sus impresionantes plataneros (muchos de ellos centenarios), es ideal para pasear y hacer deporte, especialmente en verano, ya que es una zona especialmente fresca.
A lo largo del año también acoge diversos eventos culturales y festivos, como mercados, ferias y conciertos. Entre los actos más destacados se encuentran las Ferias de San Narciso, que cada año celebran sus tradicionales conciertos de fiesta mayor rodeados de las barracas de las diferentes asociaciones de la ciudad.
Estos son solo algunos de los planes que Girona ofrece: si tienes cualquier duda, solo tienes que preguntar en nuestro Front Office, que estará encantado de ayudarte. Y no te preocupes por el cansancio: después de un día lleno de descubrimientos, no hay nada mejor que descansar en la comodidad de nuestros apartamentos turísticos en Girona, ubicados en el corazón de la ciudad, que te permitirán disfrutar de un ambiente cálido y acogedor y te harán sentir como en casa mientras vives esta maravillosa experiencia.